Artículos
El conocimiento se enseña , la privacidad se guarda ;
ambos son actos de amor en la Obra del Señor.
La Escritura nos llama a compartir el conocimiento que Dios nos ha dado como un acto de obediencia y también de amor al prójimo.
“Instruye al sabio, y será más sabio aún; enseña al justo, y aumentará su saber”
(Proverbios 9:9)
La Biblia nos recuerda la importancia de guardar los secretos con responsabilidad: “El que anda en chismes descubre el secreto; mas el de espíritu fiel lo guarda todo” (Proverbios 11:13).
Cuidar la información personal de cada miembro es un acto de respeto y de protección de su dignidad. Respetar la privacidad contribuye a la paz y al bienestar de la Congregación.
Enseñar y custodiar son dos caras de un mismo mandamiento: amar al prójimo. Jesús dijo: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos con los otros” (Juan 13:35).
Compartir información sin límites sería descuidar ese mandamiento; retener el conocimiento sin razón, sería egoísmo. El equilibrio nace cuando formamos con transparencia y protegemos con discreción.
